Attention to non-Attention/ Atención a no-Atención

No comments

Español abajo

The president of Colombia, Juan Manuel Santos, finally visited Mampuján last month. I unfortunately had another meeting elsewhere, so wasn’t able to attend, but from what I have gathered, it was a spectacular flurry of government self-congratulations. T-shirts were liberally distributed, thanking the government on the front, and on the back declaring boldly “Estamos Cumpliendo” (We are Completing). I received 17 google alert emails about Mampujan that day. IMG_7230

Senior Citizens were hugged, as they were finally given formal titles to their land and effusive praise flowed from newspaper reports as they described in glowing terms the millions of pesos of inversion that are yet to arrive in Mampuján over the next year, promised by the president, the governor and the minister of agriculture.

Yesterday, I was sitting on a bus with some people from an isolated community in the same municipality as Mampuján. I love visiting this community. People are friendly and welcoming, always happy to see me and to offer the best of what they have. It is a place where the leaders in Mampuján go to relax, fish, hunt turtle and iguanas, and laugh with laid back friends as they try to escape the pressures of Mampuján. IMG_9672

Leaders also attended the president’s event, with the hope of presenting some of their concerns about their local context. Grasping for straws that are constantly piled on top of Mampuján, they left disappointed, but not surprised at their inability to gain access to the president.

Telling me a little bit of the story of their community, they explained that it is what is known as a resistant community. There were many pressures to displace during the height of the violence, as various armed groups fought to control the community’s land, using community members as pawns. Five people were killed in the process. As soon as the sun went down, people would lock their doors and hide inside their homes, afraid to set foot in the street because of what could happen to them. The social fabric of the community was slowly destroyed.IMG_9673

However, the community banded together and refused to leave their land behind. Despite everything that happened, they resisted. But it has not been easy. People still live in a state of fear, many traumatized by what they have lived through. A trauma healing process has never taken place. The community also faces state abandon. The road to arrive is a terrible condition, hindering the sale of agricultural products, yet the entrance road to the oil producing palm farms next door was just re-done. The community is located next to a canal, and has suffered serious flooding in the last few years, but again, received no assistance. Poverty is the norm and it is hard to see a way forward without state intervention. People don’t want to leave, but with no options, are starting to seek employment elsewhere, joining the general urbanization trend taking place across Colombia.IMG_9676

It is exciting to see what is going on in Mampuján. Real changes are taking place; the quality of life of many people has been drastically improved. Leaders have learnt how to speak for themselves and know their rights. Reconciliation has taken place. The process has been long and difficult, but results are finally appearing. Justice seems more tangible than it was when I first arrived.

However, as this New York Times article points out, Mampuján is one of the easiest communities for land restitution to take place. The rest of the thousands of cases are much more complicated and contested and there are many people who have not even registered or been considered for the process.

As well, it is very rare to encounter a community with the same amount of institutional accompaniment that Mampuján receives. When things go wrong, Mampuján has contacts in high places to help figure out new solutions, an option simply not available to the majority of Colombians.

I want this process to be available for all Colombians, as part of their rights as citizens. However, I worry that all of the attention only focused on the big things that are happening in Mampuján hides not only the negative part of the process here, such as the half of the community still waiting for their individual reparations, but also further directs attention away from communities who are not Mampuján and have just as much, if not more, need for change and intervention.

Por fin, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, visito a Mampuján en el mes pasado. Desafortunadamente, tuve reuniones en otro lugar y no podía estar. Pero, desde lo que he escuchado y leído, fue un día espectacular de auto-felicidades desde el parte del gobierno. Se distribuyó camisas con abundancia, diciendo gracias al gobierno en el frente y atrás declarando “Estamos Cumpliendo”.

Los adultos mayores fueron abrazados, mientras se recibieron por fin títulos formales a sus predios en Mampuján Viejo. Las medias de comunicación reportaron el evento con adulaciones fluidas, describiendo en términos brillantes los millones de pesos de inversión que todavía llegaran en Mampuján en 2013, atreves de promesas del presidente, el gobernador y el ministro de agricultura.

Ayer, estuve sentada en un bus con gente de una comunidad aislado en el mismo municipio de Mampuján. A mí, me encanta visitar a esta comunidad. La gente es amable, siempre contenta a verme y a ofrecer lo mejor que tenga. Es un lugar donde van los líderes de Mampuján para relajarse, pescar, cazar hicoteas y iguanas, y reírse con amigos mientras tratan de escapar por un momento las presiones de Mampuján.

Líderes de allá también asistieron el evento del presidente, con la esperanza de presentar algunos de sus preocupaciones sobre su contexto local. Tratando de logar un pocito de la atención que siempre tiene Mampuján, salieron decepcionados pero no sorprendidos en sus inhabilidades de conseguir acceso al presidente.

Contándome un poco sobre la historia de su comunidad, me explicaron que es una comunidad resistente. Había mucha presión de desplazarse durante la violencia cuando diferentes grupos armados peleaban para controlar la tierra de la comunidad, usando miembros de la misma comunidad como títeres. Hubo masacres de cinco personas. Cada noche, en el momento del atardecer, la gente entraba so casa y trancaba la puerta para esconderse, con demasiado miedo para estar en la calle por lo que pusiera pasar. El tejido social de la comunidad estaba destruido, poco a poco.

Sin embargo, la comunidad negó a huirse de su tierra. A pesar de todo lo que paso, se resistía. Pero, no ha sido fácil. La genta todavía vive en un estado de miedo, muchas con trauma por lo que han vivido. Nunca han tenido un proceso de sanación. La comunidad también está enfrentando abandono del estado. La vía para llegar es en una condición horrible, eso se presenta un obstáculo para la venta de productos agrícola, pero la vía para transportar las frutas de palma aceitera de las fincas cercanas de la comunidad apenas se mejoro. La pobreza es la norma y es difícil ver esperanza sin una intervención del estado. Los miembros de la comunidad no quieren irse, pero sin opciones, están empezando a buscar empleo en otros lugares, juntándose con la tendencia general de urbanización pasando en Colombia.

Es muy emocionante ver lo que esté pasando en Mampuján. Cambios verdaderos están pasando; la calidad de vida de muchos ha sido mejorada en una manera dramática. Los líderes han aprendido como hablar para ellos mismos y saben sus derechos. La reconciliación ha tenido lugar. El proceso ha sido largo y difícil pero los resultados están por fin apareciendo. Justicia se parece mucho más tangible que como yo llegue.

Sin embargo, como dice este artículo en el New York Times, Mampuján es una de las comunidades donde es más fácil restituir tierras. Lo de más de los casos son mucho más complicados y contestados y todavía hay mucha gente que no haya registrado o no haya sido considerado para el proceso.

También, es muy raro encontrar una comunidad con la misma cantidad de acompañamiento que recibe Mampuján. Cuando cosas estén fallando, Mampuján tiene contactos en lugares altos para ayudarles pensar en soluciones nuevos, una opción que no es disponible para la mayoría de Colombianos.

Yo quiero que este proceso sea disponible para tod@s los/las Colombian@s, como parte de sus derechos de ser cuídanos. Pero, preocupo que toda la atención enfocada solamente en las cosas grandes en Mampuján, esconda no solamente las negativas aquí, como la mitad de la gente que todavía no ha recibido sus indemnizaciones, pero también directa la atención fuera de las comunidades que no son Mampuján y tienen la misma, si no más, necesidades para cambio y intervención.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s